Los pupilos de Adrián Gómez comenzaron la temporada con ilusión, generando grandes expectativas entre la afición tras la llegada de varios refuerzos que venían a mejorar una plantilla ya consolidada durante años. Sin embargo, las lesiones y los compromisos laborales han frenado esta progresión. De hecho, en los 14 partidos disputados hasta la fecha, el equipo no ha podido completar convocatoria en varias jornadas, convirtiendo la falta de continuidad en uno de los principales problemas.
En septiembre, todo era muy diferente, un gran arranque liguero con una victoria en casa y un empate en el campo del líder dejaba las expectativas altas. Pero esta ilusión fue frenada en seco, cuando el conjunto arroyano visito Medina, donde el equipo se sintió inferior al rival y se marchó sin ver portería. Este ha sido otro gran problema durante toda la temporada para los rojillos, quienes hasta en 6 ocasiones no han podido marcar gol, dejando claro que la falta de un jugador de referencia es vital en el fútbol.
Al termino de octubre, el equipo se encontraba muy cómodo a tan solo 6 puntos del líder y como cuarto clasificado, pero la presión pudo con los arroyanos, quienes terminarían perdiendo por la mínima ante el último clasificado, el C.D. Navarrés, conjunto que hoy día siguen en descenso. El partido fue muy frustrante, los rojillos no consiguieron estar a la altura del partido dejándose llevar durante el encuentro, perdiendo así una gran oportunidad para situarse en lo alto de la clasificación. Desde esa derrota, el equipo se ha sumido en una racha negativa, dejando un balance de una victoria, dos empates y tres derrotas en los últimos 7 partidos.

La llegada al parón de Navidad da un respiro a los jugadores necesitados de ánimo. Además, ayudará a que gran cantidad de ellos puedan recuperarse de sus lesiones, ya que en la última jornada hasta seis jugadores se encontraban en la enfermería. Esta racha negativa de resultados ha ido muy de la mano de la dificultad del entrenador para asentar un once.
Pese a la situación actual en la clasificación, el Aficionado A afronta este parón con la convicción de que aún queda mucha temporada por disputar. El vestuario mantiene intacta la confianza en el trabajo realizado y en el proceso marcado por el cuerpo técnico desde el inicio del curso. La plantilla es consciente de que los resultados no han acompañado en las últimas jornadas, pero también de que muchos de los factores que han condicionado al equipo, han sido circunstanciales.
Es por ello que el regreso progresivo de jugadores importantes permitirá al conjunto arroyano competir en mejores condiciones y recuperar la solidez mostrada en los primeros compases de la temporada. Desde el cuerpo técnico se insiste en la importancia de mantener la calma, corregir errores y reforzar los aspectos positivos que ya se han visto sobre el terreno de juego.
La segunda parte del campeonato se presenta como una oportunidad para revertir la situación y acercarse de nuevo a los puestos acordes a la calidad de la plantilla. Con trabajo, unión y confianza, el Aficionado A busca reencontrarse con su mejor versión y devolver la ilusión a una afición que sigue creyendo.