En una sociedad en cambio constante la educación es esencial. Es ahí donde entra en juego la formación permanente del profesorado con el objetivo de ofrecer una enseñanza de calidad.
Con este objetivo, el pasado 14 de enero tuvo lugar en la Casa de Cultura del Ayuntamiento de Arroyo de la Encomienda un curso de formación dirigido a las profesoras de las Escuelas Infantiles Municipales Arco Iris y Mini Cole, bajo el título “Claves educativas y emocionales en niños de 0 a 3”, impartido por la psicopedagoga y orientadora familiar Carmen Sánchez Bernal.
Sobreprotección
Durante la sesión, Sánchez Bernal abordó los principales retos de la educación en la actualidad, subrayando que «educar hoy es uno de los mayores desafíos de nuestra época». Según explicó, el acceso masivo a información a través de redes sociales, libros, especialistas, podcasts y el entorno familiar genera en muchas ocasiones más confusión que seguridad en padres y educadores, alimentando el miedo a equivocarse y a que los niños sufran, fracasen o se frustren, advirtiendo de la sobre intervención adulta. La ponente destacó la importancia de permitir a los niños experimentar pequeñas dosis de dificultad, frustración y desafíos, «cuando intentamos ‘inmunizarlos’ del sufrimiento, lo que hacemos es dejarlos indefensos frente a él», aclara.
Para solucionar este problema Carmen Sánchez enfatiza en la necesidad de «que los padres retomemos las riendas de la educación» para que así aumenten las capacidades de nuestros hijos.
Hábitos y autonomía
Entre los factores de protección fundamentales, Sánchez Bernal subrayó la creación de hábitos y rutinas, que «aportan estructura, previsibilidad y seguridad», así como el fomento de la autonomía, permitiendo que los niños hagan por sí mismos aquello para lo que ya están preparados.
Asimismo, puso el acento en la educación emocional, entendida no como la eliminación de emociones negativas, sino como el aprendizaje para reconocerlas y nombrarlas.
Límites y afecto
Finalmente, destacó la importancia del estilo educativo, basado en límites claros y afecto consistente, recordando que los niños necesitan referentes adultos que les ofrezcan dirección y seguridad. Como conclusión, la psicopedagoga insistió en que educar no consiste en proteger a los hijos de la vida, sino en prepararlos para ella, enseñándoles a afrontar los obstáculos con fortaleza y confianza.
