A veces la fotografía no se busca, simplemente sucede. Una escena cotidiana, un instante que dura apenas unos segundos y que, sin previo aviso, se convierte en imagen. En la Rúa Mayor de Salamanca, un día cualquiera de trabajo, Javier Gil, propietario y fotógrafo de Dúo Producciones (www.duoproducciones.es), supo detener el tiempo.
Hoy, aquella intuición le ha llevado a estar nominado a los Premios Goya de Fotografía Profesional y a mirar al 7 de febrero de 2026, en Zaragoza, con la esperanza de quien sabe que una imagen puede cambiarlo todo.
¿Qué supone para ti, a nivel personal y profesional, estar nominado a uno de los galardones más prestigiosos del mundo de la fotografía?
Supone que te digan que estás haciendo las cosas bien. Llevo 25 años en la fotografía y en el mundo audiovisual y 15 en el ámbito de las bodas; es el reconocimiento a todo ese trabajo. La categoría de ‘Boda’ dentro de los Goya de Fotografía se compara con el Óscar a la mejor película o al mejor director, es el premio más importante a nivel nacional y, a la vez, el más exigente, ya que todo el mundo lo quiere.
¿Qué crees que ha hecho destacar tu fotografía entre tantas propuestas?
Ha destacado tanto por el lenguaje visual tan claro que tiene como por la composición. Hay dos bloques diferenciales en la imagen: por una parte, las monjas, por otra, los recién casados. Son dos puntos contrapuestos, diferentes tanto en elección vital como en compromiso, unos con Dios y los otros con su pareja. Además, coincide que en el toldo del restaurante de al lado pone ‘La favorita’. Entonces piensas: todas las mujeres van vestidas de blanco y el novio ha escogido a la favorita.
¿Cómo ha surgido la foto?
Fue algo totalmente casual. Estábamos haciendo el reportaje de boda, de hecho, yo estaba grabando vídeo. Ya nos íbamos a los coches para ir al restaurante cuando lo vi y pensé: ‘Qué imagen hay aquí. Se lo dije al fotógrafo: ¿No ves la foto?’. Saqué la cámara y la fotografié. Con esto te das cuenta de lo diferente que podemos ver una misma escena. Yo vi muy claros los distintos bloques. Es verdad que lo de ‘La favorita’ fue una coincidencia, pero le aportaba un ‘punch’ extra.
Has hablado de coincidencias y de suerte. ¿Qué relevancia crees que tiene la fortuna a la hora de hacer una fotografía como esta?
Si tienes cualidades, pero no las entrenas, nunca vas a alcanzar realmente tu potencial. Cuando voy por la calle, observo y pienso: ‘Aquí hay una foto’. De hecho, cuando quedo con las parejas, no llevo los lugares pensados desde casa, quedamos en un sitio, damos una vuelta y voy viendo dónde se pueden hacer las fotos ese día, a esas horas o en ese instante. El mismo lugar, en 20 minutos, puede haber cambiado totalmente.
¿Cómo definirías tu estilo fotográfico?
En mi fotografía me gusta buscar una estética y no dejarme guiar por las modas. Ahora se llevan estilos con flashes o fotos movidas que, hace cinco años se descartaban. Por una parte, me pregunto qué pensarán esas parejas en unos años. Si tienes una foto bien hecha, con una composición correcta, va a perdurar toda la vida. La fotografía perfecta tiene que transmitir. Cuando enseño mis álbumes, transmiten el momento, una risa, una caricia. Busco la naturalidad; al final, una foto sencilla caminando transmite más la realidad.
