Tras cosechar tan solo tres puntos en los últimos once partidos, la permamencia del Aficionado A dependerá de los resultados que se den en el play-off de ascenso a 3 REF, que disputarán el Betis y La Bañeza. En el caso de que uno de los dos conjuntos consiga ascender, el Laguna mantendría su plaza en regional y por tanto el Arroyo seguiría siendo equipo de primera provincial.
El comienzo del curso fue completamente distinto, los fichajes rendían a buen nivel y el equipo estaba unido, pero con el paso del tiempo haber creado una plantilla corta (formada por 20 jugadores de 22 fichas posibles), tres lesionados de gravedad y ciertos horarios que por trabajo impedían a varios jugadores llegar a los partidos de visitante, provocaron que los arroyanos tuvieran que ir con lo justo a muchos encuentros.
Esta situación comenzó a deteriorar al equipo, pese a su buen comienzo liguero, donde se establecieron como sexto equipo clasificado tras siete jornadas disputadas, las dificultades mencionadas anteriormente y la poca fortuna hicieron que varios partido que se debían haber ganado se escapasen por pocos minutos. Aun así, antes del mes de diciembre el equipo se encontraba octavo a 8 puntos de la salvación y a 7 del liderato, una situación que les dejaba en la llamada tierra de nadie. Pero tras un desastroso partido en Simancas, donde no pudieron vencer jugando contra nueve jugadores, algo cambio, el equipo se vino a bajo y comenzó una racha que duraría más de tres meses sin ganar.
Esta racha provoco la debacle en unos jugadores que no supieron reponerse a los golpes, una plantilla que anímicamente estaba fuera y unos entrenadores que no conseguían dar con la tecla para cambiar el rumbo del equipo. Pero en las últimas 7 jornadas el equipo comenzó a jugar mejor, las incorporaciones de los lesionados permitían a los arroyanos hacer convocatorias más largas y comenzar a sumar varios puntos que les acercaban a la salvación. Llegando así a la última jornada, donde el equipo había conseguido sumar los mismos puntos que el Peñafiel, pero un solo gol en el enfrentamiento directos entre ambos conjuntos provocaba que fueran los peñafielenses, quienes estuvieran por encima en la clasificación. Ambos equipos hicieron sus deberes en esta última jornada y eso provocó el descenso momentáneo de los rojillos a la división de plata de la provincia de Valladolid.
Pese al descenso los jugadores quisieron agradecer el apoyo a su afición que abarroto una semana más las gradas del Municipal de la Vega. De esta manera se pone fin a una larguísima temporada, concluyendo con un posible descenso más que merecido.