Abrir un negocio propio es el sueño de muchos, pero no todos se atreven a dar el paso. Requiere valentía, esfuerzo y, sobre todo, confianza en uno mismo. En un país en el que emprender parece reservado para jóvenes, dos vecinos del municipio han decidido hacerlo en una etapa de la vida en la que la experiencia pesa más que la incertidumbre, demostrando que nunca es tarde si uno tiene ganas.
Experiencia para el cliente
Alfredo García no es nuevo en el mundo del motor. Tras más de dos décadas trabajando en el sector, decidió dar un paso que llevaba tiempo rondándole la cabeza, emprender por su cuenta. Con 48 años, y después de 20 en la misma empresa, tomó una de las decisiones más difíciles de su vida. «Lo más complicado fue dejar la empresa en la que estaba, después de tanto tiempo», reconoce. Sin embargo, el apoyo de su pareja y sus hijas fue clave para lanzarse a esta nueva etapa.
Vecino de Arroyo desde hace 21 años, Alfredo tiene claro por qué eligió este lugar para iniciar su negocio. Considera que es un municipio con potencial y con una comunidad que valora el trabajo bien hecho. Así nació Taller Autocronos, un proyecto basado en la cercanía y la confianza. Para Alfredo, abrir las puertas el primer día fue una recompensa a toda una vida de esfuerzo, «Es la gratificación al trabajo que realizas y a todos estos años en la automoción».



Tradición renovada
También en el municipio, otro proyecto refleja una historia parecida. A punto de cumplir 60 años, Jorge Ríos, ha decidido abrir iPizza & Burger, combinando la tradición italiana mezclando la cocina napolitana y siciliana. El local no es nuevo para los vecinos, llevaba 14 años formando parte de la vida del municipio.
Por eso, Jorge decidió mantener su esencia, manteniendo el nombre y el vínculo emocional con el pueblo, pero apostando por una mejora en la calidad y el concepto.
Con una cocina a la vista, las pizzas y hamburguesas siguen siendo protagonistas, pero con un enfoque artesanal. La masa es fina, de borde crujiente, y los ingredientes son de primera calidad.
Detrás de este proyecto hay una vida dedicada a la hostelería. , Jorge ha trabajado durante cuatro décadas en el sector. Su trayectoria le ha llevado desde Nueva York, donde pasó 20 años, hasta Madrid, con casi dos décadas más, antes de establecerse en Arroyo.

