La Plaza de Toros de La Flecha, en Arroyo de la Encomienda, cumple en 2026 veinte años convertida en uno de los espacios culturales más reconocibles del municipio. Dos décadas después, el coso sigue siendo punto de encuentro para la afición y para una amplia programación de eventos.
Una tarde para el recuerdo
La plaza se inauguró el 10 de junio de 2006 con una corrida de toros de Santiago Domecq y un cartel de lujo formado por Enrique Ponce, Morante de la Puebla y El Juli. La tarde resultó triunfal para dos de ellos, Ponce y El Juli, salieron a hombros después de cortar orejas en una jornada cargada de emoción. Morante, con el lote menos agradecido, dejó destellos de su toreo sin premio. Aquella corrida quedó grabada en la memoria de los aficionados como una tarde para el recuerdo.
Dos años después, el coso dio un paso decisivo con la instalación de la cubierta y el sistema de climatización, lo que permitió convertirlo en un moderno recinto multiusos. Desde entonces, la plaza acoge no solo festejos taurinos, sino también conciertos, eventos deportivos, ferias y mercadillos, sin depender de las inclemencias del tiempo.Con un aforo para 3.000 personas, la Plaza de Toros de La Flecha se ha consolidado, veinte años después, como un símbolo del crecimiento de Arroyo de la Encomienda.


Tauromaquia con corazón
Las corridas benéficas se han convertido en uno de los grandes sellos de identidad de la Plaza de Toros de La Flecha. Este año se celebra la décima edición de un festival que nació el 28 de marzo de 2015.
A lo largo de estos años, el festival ha dejado tardes imborrables. En 2020 El Rafi protagonizó un momento histórico al indultar un toro, el primero al que se le perdonó la vida en el coso arroyano. En varias ediciones han colgado el cartel de ‘No hay billetes’, como en 2023 y 2025, y en muchas otras se rozó el lleno absoluto.
«Entre los nombres propios del festival destaca Padilla, un torero muy querido por la afición local», apunta Marisol Villarreal, del Club Taurino de Arroyo. «Otra imagen que ha quedado en mi mente es la del joven Marcos Pérez, que siendo apenas un niño se enfrentó al toro con una madurez sorprendente», añade Marisol. Diez ediciones después, este festival sigue demostrando que el compromiso social y la tauromaquia pueden caminar de la mano.
